29 de novembre 2011
22 de novembre 2011
Passen els
minuts. Passen les hores. Passa algun dia. Ha llegit de tot. Ha fet de tot.
Però resulta molt difícil escapar al propi silenci.
Ho va dir fins i tot un savi
japonès: pots escapar del soroll del riu i de les fulles al vent però el veritable
soroll és dintre teu.
Perdona si et dic amor. Federico Moccia
18 de novembre 2011
Por eso: la tristeza está en comprender.
Mira los animales, esos peces que a ti te apenan tanto, recién desanzuelados,
contrayéndose y saltando hasta morir. Les duele el músculo pero no están tristes,
porque no se lo explican, ni lo intentan. La angustia es comprender que nos falta algo
y no sabemos lo que es. Hay en nuestros adentros un abismo sin fondo.
A veces creemos llenarlo con algo muy deseado pero que, una vez conseguido,
ha agrandado el abismo. Ése es el hombre.
La sirena. Jose Luis Sampredro
17 de novembre 2011
09 de novembre 2011
03 de novembre 2011
Jo tinc vida pròpia. Els amics també. I com s´interrelacionen aquestes vides?
El que jo faig, el que jo dic, quina importància té en la vida dels altres?
Puc influir-los amb les meves accions, puc dominar-los?
Jo estic convençut que no. I ells a mi tampoc.
El problema, però, aleshores, és assumir la terrible solitud que comporta aquest fet.
Vivim sols, aquesta és la gran sorpressa. I només acceptant la nostra solitud,
edificant-la curosament, estimant-la, podem no fer mal als altres.
L´amistat, l´amor, etc., són projeccions egoistes del propi jo.
Hi ha un buit terrible entorn nostre que assagem d´omplir amb exterioritzacions de
nosaltres mateixos: els meus poemes, els meus amics.
I quan el poema desenvolupa la seva vida, s´independitza necessàriament de mi.
I quan els amics se´n van de casa, viuen la seva vida, i jo quedo inevitablement tancat
dins els límits de la meva.
La realitat és això. La vida és això. La meva vida.
I quan parlo de llibertat només puc parlar de la meva llibertat.
No tinc cap dret sobre els altres, com no en tinc cap sobre els poemes.
Ells tampoc no tenen cap dret sobre mi. Els qui m´estimen són feliços estimant-me.
Per això ho fan. No crec que això sigui la descoberta del gran egoisme.
No crec que això sigui trist.
Acceptar la pròpia inanitat i la pròpia solitud és una prova veritable d´amor a un mateix
i als altres.
Una prova (l´única possible) de llibertat.
Joc d´escacs. Miquel Martí i Pol
21 d’octubre 2011
13 d’octubre 2011
07 d’octubre 2011
Un breve instante se cruzaron
tu mirada y la mía.
Y supe de repente
-no sé si tú también-
que en un tiempo
sin años ni relojes,
otro tiempo,
tus ojos y mis ojos
se habían encontrado,
y esto de ahora
no era más que un eco,
la ola que regresa,
atravesando mares,
hasta la antigua orilla.
Reminiscencia. Meira Delmar
23 de setembre 2011
La persiana, no del tot tancada, com
un esglai que es reté de caure a terra,
no ens separa de l'aire. Mira, s'obren
trenta-set horitzons rectes i prims,
però el cor els oblida. Sense enyor
se'ns va morint la llum, que era color
de mel, i ara és color d'olor de poma.
Que lent el món, que lent el món, que lenta
la pena per les hores que se'n van
de pressa. Digues, te'n recordaràs
d'aquesta cambra?
- Que lentes les fulles roges de les veus,
- que incertes quan vénen a colgar-nos.
- Adormides,
- les fulles dels meus besos van colgant
- els recers del teu cos, i mentre oblides
- les fulles altes de l'estiu, els dies
- oberts i sense besos, ben al fons
- el cos recorda:
- encara tens la pell mig del sol, mig de la lluna.
Cambra de tardor. Gabriel Ferrater
10 de setembre 2011
05 de setembre 2011
02 d’agost 2011
01 d’agost 2011

No me arrepiento de nada
Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la "niña buena", la "mujer decente"
la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma-
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
-en horas de oficina-
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.
No me arrepiento de nada. Gioconda Belli
26 de juliol 2011

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.
Donde habite el olvido. Luis Cernuda
22 de juliol 2011
03 de juliol 2011
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